Muchas personas ni siquiera quieren pensar en tener una mascota. No por las preocupaciones adicionales que suponen, sino porque simplemente no pueden soportar a los gatos o a los perros.

Pero en cuanto dejan a un peludo amigo entrar a su hogar, suelen enamorarse de ellos perdidamente.


Bono: “Papá pasó 4 años convenciendo a mi madre de que le permitiera tener un perro. Hoy, ella finalmente aceptó”


“Mi papá, quien odiaba a los gatos y juró que nunca tendría uno en casa, no puede alejarse de nuestra mascota”


“’Nunca tendremos un perro’, dijo mi mamá durante los últimos 20 años”


“Mi papá odiaba a los gatos, y ahora están viendo la televisión juntos”


“A mi papá no le gustaban los perros en absoluto. Ahora se lo lleva a pasear”


“Papá siempre me decía lo mucho que odiaba a mi gato. Fui a visitarlo durante las fiestas y los encontré así”


“Mi padre nunca quiso tener un gato. Hoy me pidió que cerrara el agua del baño porque no podía levantarse”


“Encontré a un perro perdido y lo dejé con mis padres mientras buscaba a su dueño. Una hora más tarde, mi madre me envió esta foto”


“¡Este maldito perro no se quedará en mi casa!’, decía mi madre”


“Mi padre de 79 años decía: ’¡No quiero a ningún maldito gato!’. Ahora, cada noche, lo lleva a dormir a su cama”


“Nunca dejaré que un perro suba a mi auto y menos a mi cama’, decía mi papá. Es el de la foto”


“Este es mi padre, quien no quería tener un perro por nada en el mundo”




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